Ya se que es un clásico de esta época, pero a día 30 de diciembre me vienen a la cabeza las cosas que me han pasado este año, y aunque parezca un número especial del País Semanal, me apetece recordar lo que he querido olvidar, y lo que me apetece seguir manteniendo en mi cabecita.
Podríamos decir que este año ha sido un zozobrar continuo. Navegar por aguas extrañas, con una patín de esos de pedales que se alquilan en la playa, entrando en mar abierto, pensando que la próxima pedalada sería la última, y que al final el mar, ante tanta osadía, me devolvería a la playa de un revolcón. Un vértigo que no descansa, un vacío que se hace grande, un vacío que puedes tocar con las manos.
Ha sido un año extraño...Un año en que la sensación de vivir perpetuamente en tierra de nadie, se hace cada vez mayor. No es sencillo deambular por los espacios de otros sabiendo que, aunque el paseo sea agradable, al fin y al cabo, no dejas de estar de paso. Sentir que eres frontera. Dar un paso a un lado, moverte corriendo hacia el otro, sentir que estás impostando sin saber muy bien que es lo original, cual es la esencia que te hace único, y hace que te puedas mostrar a los demás tal y como eres. Es complicado sentirse infiltrado en ambos bandos, sin haber escogido jamás cual es el tuyo. Y es más complicado aún, cuando en el fondo no te interesa esa lucha. De hecho no te interesa ninguna lucha si no es para conseguir dejar de luchar.
También ha sido un año de olvidos... Unos meses de guardar gente en un rincón de la memoria, y de hacer limpieza de aquellos a los que ya no consideras que deban estar ahí. Un tiempo de reconocer errores, de asumir los capullo que has sido durante mucho tiempo, y asumir que has jodido un tiempo de tu vida por ser gilipollas... Pero aún confío en que la imbecilidad es pasajera (confío con todas las reservas del mundo, pero lo hago), y que si no cometes alguna estupidez en tu vida es que no estás vivo.
Aún sigo pensando que he hecho muchas cosas en la vida que no me han aportado nada... Cosas insustanciales que han ocupado el espacio, las ilusiones y los anhelos que debían estar reservados para las cosas importantes... Y no, no soy consciente de aprender nada de esas cosas, porque son fútiles, absurdas, ni tan siquiera las puedo considerar como malas, simplemente son innecesarias..
De esta año me quedo con cinco minutos de una película, el olor de un perfume que permanece en las ausencias, mi funda nórdica nueva y con los momentos que me vienen a la cabeza cuando menos me lo espero y me hacen reír. Reír aunque la tierra se abra a mis pies, reír aunque me caigan golpes por todas partes... Me quedo también con lo inesperado, con lo inexplicable, con lo espontaneo. Con el cine cómplice, con el aroma de salitre de alguna cala, con las aventuras a escondidas en alguna ciudad de este país, con las canciones que me llevan a otro momento y me lo hacen presente....
Os deseo que paséis el fin de año lo mejor que podáis. Que despidáis el 2011 con una peineta y entreis en 2012 con una sonrisa en la boca!!!


